2/21/2013


EL AMOR DE LA OSITA POLAR

 
Welcome era un pingüino de color naranja, único de su especie; nadie sabía por qué había nacido así, de ese color, tan inusual en un pingüino. Los demás pingüinos del grupo hablaban de deportarlo a otra isla de hielo en el polo, No querían a un camarada distinto a ellos, que todos iban de blanco y negro, elegantes, como si usaran esmoquin… El tonto anaranjado de Welcome, le quitaba reputación a la comunidad pingüina.
Sin embargo, había otro problema: ¡Welcome se había enamorado de una osa polar verde manzana! Sí, como lo están oyendo, una osa polar de color verde manzana… Las cosas no estaban marchando bien en el polo. Las osas polares eran blancas, siempre lo han sido, al menos hasta que apareció Marina, la osita verde, que llegó navegando sobre un gran iceberg. Cuando Welcome la vio, quedó locamente enamorado y la osita también se enamoró del apuesto pingüino anaranjado. Fue un amor a primera vista… Daltónica.   

Míriam     

 

8/17/2012


LA FRUTABOMBA DE PANCHA


Hacía unos años que Pancha vivía en las serranías del Macizo de Guamuaya; allí tenía un sitio donde cultivaba frutabombas, guayaba y aguacates… Pero lo mejor que se daba en las tierras de Pancha, eran las frutabombas; grandes, sanas y dulces como la miel. Tenían fama esos frutos en toda la provincia y tanto era así, que todo el mundo en los agromercados de la zona preguntaban en los puestos de frutas, ¿Hay frutabombas de Pancha? ¿Pancha trajo frutabomba? Pero un día, alguien preguntó: ¿Hay papayas de Pancha? ¿Pancha trajo papaya? Y dicen que desde entonces, nadie más habló de frutabombas…
MÍRIAM.

8/06/2012

1/12/2012

Talla, el peluso

8/29/2011

8/26/2011

6/22/2011

6/03/2011

RECICLADO

6/02/2011

5/10/2011

5/09/2011

EL EMBAJADOR DE VIENTO

Cuando empecé a bajar los escalones lo vi, subía despacio, vestido impecablemente con un traje azul oscuro, de perfecto corte, camisa blanca, en la que resaltaba la elegante corbata a la moda, azul claro, con diminutas rayas de un azul más intenso. En la mano, un portafolios de piel.
Era un hombre de edad madura, usaba espejuelos y tenía todo el porte de un ejecutivo, o más aún, parecía un embajador. Quizás listo para entregar, en el más solemne protocolo, sus cartas credenciales.
Nos cruzamos en la escalera, y él, en un sutil susurro casi al oído, me decía, mientras abría discretamente el portafolio y me mostraba el contenido… —Chicharrones de viento, vendo chicharrones de viento…

MÍRIAM

3/31/2011

"Niños de la guerra" del cubano Alfredo Mrtirena

Gran Premio de la XVII Bienal Internacional del Humor de San Antonio de los Baños, Cuba
El cubano Alfredo Martirena recibe el Gran Premio de la Bienal del Humor por la obra de sátira política "Niños de la guerra"